Jordi Garcia Soler


NO, NO ESTAN LOCOS
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En lo que ha sido, al menos por ahora, la última vuelta de tuerca de la dinámica de crispación y tensión protagonizada por la cúpula del PP, Ángel Acebes ha llegado al despropósito de vincular a ETA con el proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña. Es una nueva muestra de la política del “todo vale” que los dirigentes del PP, con el beneplácito y el estímulo de la caverna mediática ultraderechista, ha puesto en marcha, en una nueva edición, corregida y aumentada, de la que llevó a cabo con la repetición hasta la saciedad del “¡váyase, señor González!” y del “corrupción, paro y despilfarro”.



La política del “todo vale” del PP parece no tener límite. Poco les importa que en sus declaraciones incurran en todo tipo de insidias, infamias, difamaciones, calumnias e injurias, y poco les importa también que sus ataques afecten no sólo a sus adversarios políticos sino también a amplios colectivos sociales e incluso a todo un pueblo como el catalán, injusta e injustificadamente vilipendiado por un sujeto como Ángel Acebes,




que al parecer ha olvidado que tanto él como José María Aznar y Eduardo Zaplana, entre otros, intentaron encubrir a los terroristas de Al Qaeda en los terribles atentados del 11-M en Madrid, al ocultar su culpabilidad en los mismos y pretender atribuirlos sin prueba alguna a ETA con la única finalidad de favorecer sus más mezquinos intereses electorales.



Como ha señalado Felipe González, el PP comete “un error de dimensión histórica, porque una vez que se crea la crispación y ese nivel de enfrentamiento interterritorial, desactivarlo cuesta más que crearlo”. Con su estilo bronco, cínico e irresponsable, con un evidente tufo de golpismo civil, el PP sólo genera asombro, perplejidad, incredulidad, escándalo y excitación, pero lo hace a sabiendas, deliberadamente y con pleno conocimiento, desde la soledad del fanatismo.



Aunque lo parezca, los máximos dirigentes del PP no están locos. Como ha dicho también Felipe González, “la crispación se ha convertido en un arma política que sólo se tranquiliza cuando los crispadores están en el poder“, porque “el PP, cuando no tiene el poder, no soporta que otros lo tengan”.

NO, NO ESTÁN LOCOS. AUNQUE LO PAREZCA.